sábado, 4 de diciembre de 2010

Solo.

Solo, solo. Tan solo.


Y te das cuenta de que en realidad es culpa tuya, y de nadie más. Que algo haces mal para que esta noche la oscuridad sea tu única compañera. O eso crees. A lo mejor no eres tú y son los demás, pero no te das cuenta, porque ¿qué sabes de echar la culpa al resto? No, todo es siempre culpa tuya, claro. El rencor y el odio jamás han sido tus aliados.


La fría pantalla del ordenador alumbra tu cara lánguida, pálida, dice tu madre. Buscas desesperadamente algún tipo de contacto humano, alguien con el que poder hablar esta noche, pero todos se van. Y la única persona que te sirve de apoyo en estas noches también se ha ido. También es culpa tuya.


Pero eh, estoy aquí. Tal vez no sea mucho, tal vez no hablo demasiado, pero aquí estoy. Soy la sombra conocida que te da cobijo en la más absoluta de las tinieblas.

viernes, 5 de febrero de 2010

Liberté, egalité et propriété. Excusez-moi. Fraternité.

Escribir un post sobre la mayoría que no piensa: El odio generalizado de tu clase.

Defenderte contra los insultos indiscriminados: Un gasto de tiempo, que es oro.

Ver a Nietzsche defendiendo los principios de la Revolución Francesa: No tiene precio.

Para todo lo demás, Stan's (artículos de segunda mano).

lunes, 1 de febrero de 2010

Pasado.

Encuentro difícil vivir con todas mis elecciones.
Es complicado fingir que no oigo esas voces.

Pasado. Ese eterno compañero. Nuestro pasado nace con nosotros, es parte de nosotros. Es nosotros.

A veces, cuando nuestro pasado no es tan agradable como quisiéramos, intentamos huir de él. Los que lo han probado lo saben: Es imposible. Ni siquiera podemos sacarle una mínima ventaja, porque vive con nosotros. Corre a nuestro lado, siempre.

Hay quien cree que le ha dado esquinazo. No se ha ido, se esconde. Se agazapa en las sombras preparado a saltar en el momento más inesperado, adoptando la forma más inverosímil. Llega en forma de sonido, de imagen, de olor. De sueño.

El pasado es como el miedo: Sólo hay una forma de convivir con él, y es enfrentándolo. Mirándole con la cabeza bien alta, de frente, con los brazos abiertos y el pecho desnudo. Mirándole a los ojos sin apartar la mirada. Y en el momento de la batalla final, aceptarlo como parte de lo que somos.

Y seguir adelante.

martes, 29 de diciembre de 2009

Golondrina, no llores.

Sé que el miedo es tu eterno compañero. Te prometí que lucharía contra él.
Sé que quieres ser más fuerte. Te prometí que yo lo sería por las dos.

¿Por qué... no termino de conseguirlo?

Golondrina, no llores.

Sé que quieres volar. ¿Qué te lo impide? Ese miedo que no consigo combatir. Esa fuerza que te falta.

Mantengo mi promesa. Algún día conseguiré que no llores. Hasta entonces, secaré tus lágrimas.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Navidad.

O lo que es lo mismo, hipocresía. Cambiar regalos inútiles por sonrisas tan falsas como el árbol de los chinos. Ir a cenas casi por obligación, esforzándote por no mirar el reloj para que parezca que no querrías estar en ningún otro lugar. Algunos lo tienen como excusa para ver a la familia sólo una vez al año. Y el resto del año, les pueden zurcir con hilo de plata.

La pequeña golondrina no odia la Navidad. Yo tampoco, sencillamente me repele. Me da asco. Así que esta semana es mi periodo de hibernación. Sólo salgo a escribir para poder desahogarme y que esto no recaiga en ningún desgraciado familiar.

Sólo pensar en el supuesto significado de todo esto y en lo que realmente es hace que me sienta francamente mal. Como envuelta en una capa de mucosidad pestilente, no sé si me explico. Tantas mentiras juntas son dolorosas. Tanta gente queriendo quedar bien, tantos niños aprendiendo a ser falsos.

Como decía Caronte... feliz Vanidad.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Contra todo y contra todos.

Estoy a favor de que la gente proteste. Es más, considero que todo el mundo tiene no sólo el derecho, sino el deber de rebelarse contra lo que considera erróneo. Pero hay gente que me saca de quicio. Que no sabe batirse.

¿Es mejor el caballero que se bate contra todos los espadachines de la ciudad, o el que pelea con los que realmente merecen la pena? Aquel que lucha por luchar, por el mero hecho de alzar la voz, no consigue nada. Sus gritos airados son tan habituales que terminan por no ser escuchados. Son molestos. Esa persona sólo obtiene su propio cansancio y el de los que le rodean, pues no es raro que no distinga amigos de enemigos a la hora de la batalla.

Yo conmino a toda la humanidad a que se alce contra aquello que le oprime y consume, contra lo que crea necesario, pero que se alce con mesura. Que el placer de la rebelión no ciegue vuestros ojos. Que no perdáis de vista vuestra verdadera meta.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Aquí viene el siguiente contrincante.

Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un
maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la
tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera
práctica surge al encontrarnos con un enemigo.

Dalai Lama



Gritadme. Golpeadme. Tiradme al suelo. Hacedme daño. Odiadme.

Hacedme más fuerte.

De lo que gritéis, escogeré lo que considero bueno. Lo que no, ni lo escucharé. Memorizaré cada uno de vuestros golpes para saber esquivarlos la próxima vez. Me levantaré todas y cada una de las veces. Endureceré mi piel para que deje de dolerme... y el odio resbalará por ella, sin afectarme.

Adelante, enemigos. Atacadme con todas vuestras fuerzas... Estoy preparada.