sábado, 4 de diciembre de 2010

Solo.

Solo, solo. Tan solo.


Y te das cuenta de que en realidad es culpa tuya, y de nadie más. Que algo haces mal para que esta noche la oscuridad sea tu única compañera. O eso crees. A lo mejor no eres tú y son los demás, pero no te das cuenta, porque ¿qué sabes de echar la culpa al resto? No, todo es siempre culpa tuya, claro. El rencor y el odio jamás han sido tus aliados.


La fría pantalla del ordenador alumbra tu cara lánguida, pálida, dice tu madre. Buscas desesperadamente algún tipo de contacto humano, alguien con el que poder hablar esta noche, pero todos se van. Y la única persona que te sirve de apoyo en estas noches también se ha ido. También es culpa tuya.


Pero eh, estoy aquí. Tal vez no sea mucho, tal vez no hablo demasiado, pero aquí estoy. Soy la sombra conocida que te da cobijo en la más absoluta de las tinieblas.

2 comentarios:

  1. Para la próxima, sabes perfectamente cuál es mi número de teléfono ¬¬

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